Andrea Bocelli desvela a HOLA.com algunos detalles de su única actuación en España

Además de hablar de sus recuerdos, de su fundación o de cómo pasará las vacaciones, el tenor italiano desvela cómo se prepara para su actuación en el Starlite el 22 de agosto

Tenor, músico, escritor y productor musical, Andrea Bocelli es reconocido en todo el mundo por su talento multidisciplinar, que le ha llevado a conseguir una estrella de la fama en Hollywood. Su prodigiosa voz sonará en nuestro país el próximo 22 de agosto, durante el único concierto que tiene programado en España en el 2015. No es fácil encontrar un escenario a la altura de este maestro de la Toscana, ya que ha actúado en el Coliseo romano, en las pirámides de Egipto o en el Metropolitan de Nueva York, sin embargo, la acústica del escenario del Festival Starlite -a cielo abierto y con paredes de piedra de 60 metros de altura- hacen de este enclave marbellí el lugar perfecto. "Si Dios pudiera cantar, lo haría como Andrea Bocelli", dijo de él Celine Dion, algo que podrán comprobar los 2.400 afortunados que disfruten de la noche. Para ir abriendo boca, el propio Bocelli ha recibido a HOLA.com para desvelar cómo prepara está actuación, hacer repaso de su carrera y también mostrar a la persona que se esconde tras el gran músico.

El de Starlite es tu único concierto en España, ¿por qué has elegido este festival?
Muchos factores determinaron mi elección para actuar en Starlite sobre todo porque una actuación en vivo crea unas sinergias de realidades no solo artísticas. Claramente tengo mis preferencias y en particular por este concierto mi felicidad de poder actuar en un teatro natural que tiene un gran encanto en unos de los paisajes mas bonitos de Europa. También hay una cosa muy importante: Starlite es joven y el prestigio que se ha ganado en tan poco tiempo le hace una de las nuevas realidades con más carisma a nivel internacional. Es un honor para mi formar parte de un programa tan enriquecedor y bien estructurado.

Hace cinco años que no vienes a España y además celebras veinte años de carrera, ¿has preparado para esa noche?
La estructura de mis conciertos es siempre la misma. La primera parte esta dedicada a mi repertorio lírico: una serie de branos muy intensos/ fuertes y conocidos ,que vienen de óperas como La Traviata, Nabucco, Manon Lescaut, La Boeheme, Andrea Chénier, Carmen... Mientras la segunda parte tiene previsto la restitución de romances populares y canciones que el público espera escuchar de mi voz. Especialmente para Starlite ofreceré algunas canciones clásicas inmortales de vuestra espléndida tierra.

¿Qué cualidades te gustan más del público español?
La cultura latina, en general, lleva la música en la sangre y vive el arte de los sonidos como una necesidad, que es un ingrediente fundamental del día a día. Todo esto, en mi opinión, se transmite en la alegría y en la participación del publico español en los conciertos cuando se da cuenta de la calidad artística de lo que oyen. Creo que el publico español es exigente pero con gran capacidad y generosidad. Tengo un excelente recuerdo: espero no desilusionar las grandes expectativas de mi actuación y quiero ofrecer a mis hermanos españoles un gran momento de serenidad y fiesta.

Por Starlite pasan un buen número de estrellas internacionales, ¿a cuál de ellas te gustaría haber escuchado?
El programa de Starlite es imponente. Lo digo sin intención de complacer, pero para poder ver los artistas que me interesan tendría que venir a Marbella para estar presente durante todo el festival. Entre los artistas que actuarán hay muchos amigos que me encantaría escuchar y abrazar. Por ejemplo: Plácido Domingo, Lionel Richie ,Laura Pausini…

Después de veinte años de carrera, si echas la vista atrás ¿cuál es tu mejor recuerdo?
Es una pregunta que se me realiza con frecuencia y a la que siempre tengo un poco de dificultad en contestar. He actuado en todo el mundo y en muchas ocasiones los escenarios estaban inmersos en lugares únicos, desde las Pirámides de Egipto hasta el Coliseo romano o la Estatua de la Libertad. Pero para mí -sin ánimo de exagerar- cada concierto es importante, cada escenario me emociona. Sin duda hay momentos de mi carrera que tienen un sitio especial en mi memoria. Desde mis inicios en un escenario lirico, Macbeth en 1994, hasta mi primer concierto en el Metropolitan de Nueva York o el concierto en Central Park en 2011... Hasta la grandísima emoción que sentí cuando actué en presencia del Papa, recientemente en Roma.

Has cantado con las mejores voces del mundo, ¿te queda algún dúo pendiente?
Mezclar las vibraciones y el timbre de dos voces es siempre una apuesta emocionante, una experiencia que me interesa y me da curiosidad. Nosotros los cantantes estamos siempre en la búsqueda de otros cantantes -también muy distintos por impostación vocal- que puedan dar vida a una alquimia, exaltando y potenciando recíprocamente las calidades de expresión. Por ejemplo en el nuevo álbum pop que estoy preparando y que saldrá antes de finales del año. Tengo el placer de hacer un dueto con cantantes con los cuales nunca había actuado y una vez más el resultado ha sido muy satisfactorio.

Probaste el derecho antes de dedicarte a la música, ¿volverías a ejercer si la dejaras?
Amo la jurisprudencia, la considero una disciplina fundamental y estimulante, porque, ya he dicho en varias ocasiones, en ella se resumen las normas de la convivencia humana. Pero mi vida me ha concedido la gran oportunidad de hacer música -mi pasión más grande- también mi profesión y mi fuente de sustento. La voz es un don del cual no tengo mérito: soy consciente que me puede abandonar de un día para el otro. Pero la música continuaría llenando mis días, así como la actividad filantrópica a través de la fundación que lleva mi nombre: una manera para compartir con los demás, aquello bueno que la vida me ha destinado.

Has conseguido acercar la ópera al gran público, ¿consideras que has sido un pionero en esta labor?
No lo creo. Intento divulgar y honrar la ópera, así como han hecho en el pasado otros artistas, desde Enrico Caruso a Beniamino Gigli, hasta el mismísimo Luciano Pavarotti. Espero, eso sí, de haber dado mi modesta contribución a hacer soplar una ráfaga de aire nuevo en el mundo -el lírico- que en las últimas décadas arriesgaba de olvidar la propia vocación popular.

¿Qué haría falta para que se apreciara más el canto lírico?
La ópera es una forma de arte a la portada de todos. No hay necesidad de ninguna competencia específica para apreciar tanta maravilla, precisamente porque el melodrama pone en juego las emociones esenciales de una vida con una intensidad en grado de abatir cualquier barrera cultural. Cada título lírico tiene una serie extraordinaria de relaciones (con la literatura, las artes figurativas, la historia, la sociedad) y potencialmente es la ganzúa para comprenderse mejor a uno mismo, la fuerza de los sentimientos y las relaciones humanas. También los jóvenes de cada rincón del mundo pueden ser captados. Sin embargo, es fundamental que tengan la posibilidad de acercarse al repertorio clásico sin ninguna sujeción. Esta en nosotros, los músicos, dar el primer paso, si es necesario saliendo de los teatros y yendo hacia ellos.

¿Qué es lo que más echas de menos en tus viajes por todo el mundo?
Aunque mi vida sea siempre a la carrera, de índole sería más casero. Trascurro, desde hace ya veinte años, gran parte del año en el extranjero, y cada vez que estoy forzado a dejar la serenidad y la paz de la casa, y sobre todo mis seres queridos, el distanciamiento me hace sufrir mucho. Lo que más amo -y más echo en falta, cuando estoy de gira- es probablemente el momento en el cual nuestra gran familia se reencuentra alrededor de una mesa para comer y cenar.

Cuando quieres relajarte, ¿qué haces? ¿a dónde te escapas?
No busco destinos lejanos y exóticos. Amo el país donde he nacido y es en mi casa del mar, donde vivo con mi mujer y mi familia, que necesito cada vez para recuperar paz y fuerza. Cuando puedo, me gusta cabalgar en los bosques, en el campo y en las playas de mi región. También me gusta ir en barco y nadar. Soy un aficionado del fútbol y soy un ávido lector.

¿Qué espacio ocupa tu fundación en tu vida?
Creo que la solidaridad es la única respuesta inteligente a las desigualdades. Esta convicción me ha llevado a crear, en el 2011, la Fundación Andrea Bocelli, concebida como un laboratorio, en el cual cada gota tiene un peso en la acción de cada día y donde cada pequeña contribución debe ser valoraba. La fundación esta compuesta de muchos pequeños protagonistas que, de cada rincón del mundo, se unen en contra de la pobreza en los países en desarrollo y en acoger desafíos en hábitos sociales y de investigación científica. Los proyectos que ABF esta llevando a cabo son numerosos, colaboramos con la fundación Saint Luc de Haití y con L'united Nations High Commissioner For Refugees (UNHCR). Las iniciativas de ABF han conseguido reunir perfiles de absoluta excelencia, entre ellos Premio Nobel Muhammad Yunus, uniendo las fuerzas de realidades universitarias e investigación de vanguardia. En conclusión, soy feliz de poder señalizar cómo la ABF ha establecido una bonita colaboración con el departamento del Vaticano, en el apoyo de los sin techo de la ciudad de Roma.

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